
Hay una verdad que todos conocemos en el fondo, pero que a menudo ignoramos: la vida es fugaz. Los días pasan como susurros, los años se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos, y antes de que nos demos cuenta, el futuro se convierte en pasado. Pero en esta breve ventana que llamamos vida, tenemos mucho que hacer, no solo por nosotros mismos, sino por los demás. Hay injusticias que afrontar, sueños que construir, sistemas que sanar y vidas que mejorar.
Nos mantenemos unidos en un momento en que el mundo necesita urgentemente nuestras manos, nuestra mente y nuestro corazón. Salud. Riqueza. Amor. Justicia. Paz. No son solo ideales, son responsabilidades. Y si vamos a dejar este mundo mejor de como lo encontramos, no podemos esperar. Debemos darnos prisa.
El tiempo es el único recurso que no podemos reemplazar
Podemos reconstruir economías, restaurar la salud, incluso sanar corazones rotos, pero no podemos recuperar el tiempo perdido. Cada segundo que pasa se pierde para siempre. Esto no pretende asustarnos, sino motivarnos . Cuando reconocemos el valor de nuestro tiempo limitado, empezamos a ver cada momento como combustible para algo mayor.
El tiempo perdido es más peligroso que el fracaso. Al menos del fracaso, aprendemos. Pero con el tiempo perdido, perdemos, silenciosa y completamente. Así que dejemos de posponer lo que importa. El futuro depende de lo que hagamos hoy.
No estábamos destinados a ser espectadores
No nacimos solo para sobrevivir, navegar y dormir. Nacimos para crear, servir, impulsar, cambiar. Cada uno de nosotros tiene una pieza del rompecabezas: algo que el mundo necesita desesperadamente. Pero si esperamos el momento oportuno, lo perderemos. El momento oportuno es ahora.
Seamos honestos: la humanidad se encuentra en una encrucijada . Clima. Desigualdad. Guerra. Desconexión. Estos no son problemas abstractos; son alarmas urgentes. Y nadie vendrá a solucionarlos. Somos a quienes hemos estado esperando.
Nuestro propósito compartido es más grande que cualquiera de nosotros
No se trata de logros individuales. Se trata de crecimiento colectivo . No necesitamos más multimillonarios, seguidores ni “me gusta”. Necesitamos más compasión, valentía y colaboración. Cuando crecemos juntos, llegamos más lejos.
Dejemos de competir por la atención y empecemos a unirnos para generar impacto. Ya sea que tu vocación sea sanar, enseñar, inventar, inspirar u organizar, exprésala. Alguien allá afuera espera la solución que solo tú puedes ofrecer. Y alguien más espera construirla contigo.
Date prisa, pero no con pánico. Date prisa con propósito.
Apresurarse no significa apresurarse a ciegas. Significa actuar con intención. Ser demasiado consciente de lo que está en juego como para quedarse quieto. Vivir cada día no solo como un regalo, sino como una misión. No tenemos tiempo que perder con el miedo, la procrastinación ni la pequeñez. Ya no.
Debemos apresurarnos , con enfoque, con pasión, con fe. Porque el mundo cambia rápidamente, y debemos ser más rápidos. No por nosotros mismos, sino por todos los que dependen del bien que aún tenemos tiempo de hacer.
Empecemos. Ahora mismo. Juntos.
Que esta publicación sea una chispa, un recordatorio de que hoy estamos vivos por una razón . Que tenemos algo urgente que hacer y que el tiempo avanza. Dejemos de esperar. Actuemos. Amemos con más fuerza, soñemos en grande, construyamos con más fuerza y sirvamos mejor.
Porque la vida es tan corta y tenemos tantas cosas que hacer, que debemos apresurarnos.